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Narcomunidad

En Sinaloa, la leyenda que toda persona conoce a alguien relacionada con el narco, es cierta, es un cliché, pero está hecho a partir del número de coincidencias. Ya entregaron despensas, ayer le dijeron a la gente que se quedara en sus casas, que obedezca la cuarentena o serán castigado con tablazos en las nalgas. Y ahora sí, la gente hará caso, porque esos son los héroes de esta tierra, ellos han manejado al país, si no, pregúntele a Calderón y García Luna, ayer ya nos lo dijo la periodista de investigación Anabel Hernández. La misma gente que glorifica a los narcos y los ve como los Robin Hood de Sinaloa, son los primeros en exigirle al gobierno por la inseguridad, la corrupción, la injusticia. Esa, que salió a comprar pastel y pizza el 30 de abril es la misma que después dice los doctores del sistema de salud pública los está matando. Recordemos que los baños de sangre, las ciudades tomadas como rehén, las balas perdidas, los desaparecidos, la trata de mujeres so...

Vergüenza (inter)nacional

The Guardian publicó un artículo titulado "What´s wrong with you Mexico?" abordando los ya comunes, frecuentes y agresivas manifestaciones de civiles contra el personal de salud. Le hago más caso a los periódicos extranjeros sobre lo que dicen de nuestro país porque no están inmersos en esta ideología. Ayer, día del niño, Culiacán, cuya población no llega ni al millón de personas, en plena fase 3, con el segundo lugar nacional en mortandad e infección, salieron obtener el imprescindible pastel y pizza para el día del niño. Yo no sé si sean solo mis recuerdos de niñez, pero el día del niño era una fiesta, que chilo sí, pero nomás, no había la casi obligación de estrenar atuendo, cosa que he escuchado en Culiacán sobre los recuerdos de los días del niño de mis amigos y conocidos. Escuché la frase: "¿Quién no estrenada el día del niño?" y yo he respondido: yo no. Entre scroleos y lecturas en redes sociales, me puse a leer el análisis de una amiga periodista sobre...

Días de encierro

Estoy en mi octavo día de encierro total. Pienso en mi familia en otra ciudad, en mi hermana que hasta ayer tenía que salir a trabajar, en mi hermano que no veo que se cuide mucho y en mis sobrinos, que viven con mi hermano, el que no se cuida mucho. Me ha sorprendido la cantidad de personas que consideraba inteligentes y empáticas pero que han hecho caso omiso, no tienen cuidado en los tiempos de un virus que se asemeja a la apocalipsis Zombie que ha entretenido a millones haciéndolas películas taquilleras. Ayer, vinieron los papás de mi pareja a dejarle material, libros para que pueda seguir avanzando en sus proyectos, lo extraño que fue, que ellos dejaran algo en el piso, se alejaran y nosotras lo tomáramos del piso, mientras todos permanecíamos a generosas distancias. No pudimos abrazarlos ni besarlos. Decidimos que era mejor que ellos manejaran su propio auto, y que nosotros no pisáramos su casa, a pesar de lo encerradas que hemos estado. Creo que es la primer vez en su vida...

Ruido

Nada que apele a la justicia puede ser una traición. Pedir lo básico, la humanidad mínima nunca va a ser una traición. Pero todos sabemos, incluyendo este narrador y el que emerge de la cabeza de quien dicta estas letras que hablar con la verdad, con la cruda y clara verdad es un acto de valentía en un mundo donde fingir estar bien es más importante. No todo lo que decimos es lo que quiere ser escuchado. No toda palabra está hecha para ser escuchada, porque siempre quedará, taparse los oídos o escuchar verdades a medias porque es más cómodo pecar sin que nadie sepa, pecar sin que te sea señalado. A nadie le gusta ser mala persona, pero más que el acto o la falta de ellos para poder serlo, de lo que se esconde la gente es de ser pronunciando como una mala persona. Y nos vendemos nuestras verdades que después tratamos de venderle al mundo y ya porque nadie se atreva a negarlo frente a nosotros creemos haber hecho un buen trabajo. No, no todo acto verdaderamente heroico lleva consigo ...

Los días después

Más gente acercándose, más gente preguntando. Hubo otro Culiacán y fue el de la mayoría, gente protegiendo a gente desconocida.. A estas alturas estoy enfadada de contar lo mismo, pero tampoco puedo dejar de pensar en eso, porque en cuanto entro a las redes sociales todos son expertos en Seguridad Nacional, todos en política, todos esos que no están aquí y no tuvieron qué vivir ni lidiar con esto. Sigo sin ver los videos, si acaso alguna foto en algún medio informativo, las paso rápido. No quiero someter a mi cuerpo y a mi mente a ese miedo, a ese terror, aunque está en el aire, no quiero dejarle ganar. Desde el jueves a las 5 pm que logré llegar bien a casa no he salido salvo para comprar cosas para no salir. Hoy ya es domingo. Solo puedo decir cómo me siento. Estoy apática, sin fé en la humanidad, la falta de empatía de los "expertos" me hace ver que si México está jodido es porque nosotros somos los jodidos, dejando de fuera las políticas y centrándonos en las emoc...

En llamas

Estaba en mi trabajo, entro a las 2:30 de la comida, como siempre, escuchando música con mis audífonos, y se escuchaba el rumor y ambiente extraño, me quito los audífonos y escuché metralletas, el sonido venía de los videos que, ahora sí, todos pusieron a todo volumen. Me levanté, había balacera era todo lo que sabía, fui recorriendo los pasillos hacia la salida porque no tenía ganas de escuchar esa orgía de balazos en la que todos participaban, y en todos lo mismo, la misma metralleta, todos viendo el mismo video, hablando de lo mismo. "Es que dicen que están acá, dicen que están allá" todo era "dicen". Desde que vivo en Culiacán no me había tocado nada así y tengo 4 años. En el centro ya había carros incendiados como en película apocalíptica, ya sabíamos de gente atrapada en negocios, resguardándose donde podían como podían. El terror estaba sembrado. Parecía una telenovela y película de ciencia ficción, pocas cosas informativas escuché o se difundieron, a mí ...

¡A quién le importa!

Cada vez que menciono una crítica o un comportamiento sistémico socialmente aceptado que obvia las conductas que la masculinidad misógina admite, ellos, se sienten ofendidos, saltan detrás de los arbustos a decir que no solo ellos hacen eso, que las mujeres también, que las denuncias falsas, que no generalice y que estoylotro. Pero no reflexionan ni analizan la carga económica, emocional, mental, física, simbólica, estética y hasta hormonal con la que cargamos las mujeres como comunidad. Esto incluye: Brecha salaria, la cual se traduce a una diferencia de sueldos de 35% entre hombres y mujeres, donde ellas, por supuesto, son las que menos ganan. Amor de madre y de esposa, esto se traduce a trabajo no remunerado ¿quién rayos trabaja feliz en un puesto las 24 horas y además sin sueldo? ¿quién? Pero es el deber de madre y esposa que todos se ocupan de ignorar sistemáticamente, hasta que no está mamá para lavar la ropa o hacer la cena, ahí sí notan que algo falta y que algui...