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Mostrando las entradas con la etiqueta Infancia

Cadenas de ¿amargura?

Usted, podría morir de la manera más trágica imaginable, o terminar en la peor, en la última de las miserias, porque usted no tuvo la previsión, la perspicacia, el cuidado de mandar, de reenviar esa cadena en donde se le advirtió (sobre advertencia no hay engaño) lo que podría pasarle y usted, sin embargo, no la mandó. La desdicha y desgracia que tiene ahora, pudo ser evitada con reenviar eso, que usted recibió y decidió ignorar. La primera vez que me topé con una cadena, todavía se usaban en papel, te llegaba una y te veías obligado a sacar fotocopias para reproducir y entregar las hojas y la cadena en cuestión para que la nube negra de la desgracia no se posara sobre ti. Era una hoja que el viento trajo hasta a mí, debí tener unos 10 años, porque recuerdo ir con la maleta que llevaba cuando estaba en natación, cuando esa hoja se me pegó a la barriga, y al leerla, ¡oh mi dios! ¡oh mi dios! Debía hacer algo inmediatamente. Como persona consciente fui a contárselo a quien más ...

La posibilidad de todo

Creo que siempre fui una y no lo sabía, ahora hago un recuento de mis pensamientos, incluso infantiles y concluyo que esa tendencia mía a no entender por qué derivaba de eso o viceversa . De niña, en general no me parecían interesantes las personas per sé , es decir, siempre preferí estar sola y jugar sola que con alguien más y no intenta ser un relato para que suspiren por la pobrecita de mí, sino una defensa real y amante a la soledad a la cual yo llamo libertad, siempre prefiriendo mi propia compañía, antes, de tener que someterme a la compañía de quien sea con tal de estar acompañada (¡Qué hueva!). En mi infancia temprana tuve en especial un amigo, Alfredo y con él compartíamos momentos y juegos, a veces, Alfredo influido por David, otro niño que aceptamos en nuestros días, decía cosas como es que los hombres esto o las mujeres aquello, es decir en su diminuta cosmovisión los hombres y las mujeres eran cosas tan diferentes que, por decir, no estaba bien para David que yo ...