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No aguanto lo feliz

¿Alguna vez han sentido una felicidad inexplicable? Pero además de sentirla, sienten que pueden reventar como un globo, el estallido de la felicidad, como estalla una carcajada, inevitable y explosiva. A veces, me siento feliz sin ninguna razón, como la sensación que te deja recibir una buena noticia, pero sin buena noticia, sin, cambio de realidad aparente, solo porque sí, me da por sentirme de esa forma. Tengo que confesar que muchas veces, pero sobre todo en esas ocasiones imagino musicales por los pasillos del Corporativo donde trabajo, en el supermercado, en los camiones, todo es material para musicalizar. Las canciones y coreografías resultan irrelevantes, es ver el gesto de felicidad hipotética de la gente que participa en el musical conmigo. Soy consciente de lo mucho que sueño despierta, pero en vez de afectarme (con tono adulto y aristocrático) me ha sido de mucha utilidad. Sí, hay gente que se atreve a llamarme loca, de todo, en buen y mal plan, buen p...

Caminata de noche

Era de noche, un viernes o sábado, salió a caminar y fue a dar a aquel bar a un par de cuadras de su casa, ahí se topó con dos personas que intentaban simultáneamente prenderse el cigarro al otro, reían, estaban borrachos y se divertían, mientras su falta de tino los divertía y volvían a reír. Lo vieron, y ambos lo saludaron al unísono cuando se dieron cuenta de que él, había llegado justo con ellos, ellos lo llenaron de preguntas: ¿qué haces aquí? ¿vienes solo? ¿buscas a alguien? Pero él no supo responder. Finalmente pudieron encenderse mutuamente los cigarros y ese signo de triunfo en una noche de viernes los hizo estallar en risa, él supo de pronto que, a pesar de sentir gusto por conoces a tan agradables personas, no estaba en el mismo estadio. Se dio la media vuelta y se iba a marchar cuando uno de ellos le gritó: ¡Oye, me gusta tu camiseta! Se paró, les guiñó un ojo y se terminó de marchar. Las dos personas se miraron: “¿Has visto?, ese perro con camiseta nos gu...

Moraleja de baño

¿Les ha pasado eso de tener muy buenas ideas cuando están en el baño? Una vez le dije a un amigo que deberíamos de convertir el mundo entero en un baño, ampliar esas paredes forradas de azulejos y extenderlas por el mundo entero y la razón, es porque creo fielmente que uno, es más uno mismo, cuando está en el baño. Porque ahí pasas momentos muy, muy íntimos como hacer tus necesidades, te desnudas, te tocas (mientras te bañas, ¡noseanasí!) te miras al espejo, a los ojos del espejo te miras, y hay quienes, como yo, en automático, como si se tratara de un concurso o una cabina dedicada a eso, se ponen a cantar, aunque he descubierto que el mundo se divide entre quienes: cantan o bailan en el baño. Pero hay más reflexiones que me ha hecho tener el baño, como el día que encontré un producto de higiene femenina (obviamente usado) en el baño de mi “respetable trabajo”, salí molesta, muy molesta ¿por qué es mejor –menos vergonzoso o sucio- dentro de un baño de mujeres, dejar el produ...

Utilidad de las piernas

Si somos afortunados, contamos con un par de piernas cuya función evolutiva es ayudarnos a caminar, a desplazarnos, a avanzar, nos permite ser nuestros propios vehículos, nos sirven de apoyo, de equilibrio. Podemos, si queremos, escalar, subir escaleras es un entramado complejo de ingeniería que nos permite realizar complicados movimientos, pero difícilmente las usamos, difícilmente explotamos su potencial. Estamos más cerca de vivir en la distopía que dibujó sobre la humanidad en Wall –E (animación de Disney) y quienes acaso fortalecen sus piernas, lo hacen dentro de un lugar diseñado para eso. Quizá presumiendo de los kilómetros corridos o caminados, los que hacen más lo hacen en el exterior y sin pagar para poder hacerlo, dan 40 vueltas a un parque o algo similar donde ves a otros como ellos haciendo lo mismo. A lo largo de mi mediana juventud me ha tratado de subir amablemente a vehículos para transportarme, porque me quieren hacer el favor, mi respuesta les resulta extra...

Lagartija de madrugada

Eran alrededor de las 3 de la mañana, salí a fumar para entretener el insomnio. Estaba en el patio, frente a la puerta de mi cuarto cuando de pronto, veo a una salamanquesa (besucona) esconderse como se esconden los que huyen, tal y como salida de una escena de acción de una película. Me di cuenta que había otra lagartija, no sé decir muy bien qué lase de lagartija era, pero su cabeza se asomaba del marco de la ventana, buscando, mientras la salamanquesa se pegaba lo más que podía a la pared. De pronto otra salamanquesa salió disparada, corría lo más rápido que podía y el enemigo también la perseguía. La primera que había visto, aprovechando que ya no era la perseguida, buscó otro refugio en la escena. Ahí estaban la lagartija malvada y oscura que bien pudo ser un cocodrilo recién nacido y la salamanquesa, alertas, una detrás de la otra, a cierta distancia, quietas, como si alguien le hubiera puesto pausa a la vida, no podía con eso con tanta adrenalina y quietud. Pasé nosécuán...

¿Quién rayos es Dany Disco?

Dany Disco es una leyenda urbana Culichi, un ser mitológico nacido de la propia imaginación de su intérprete y creadora: yo mera petatera. He tenido muchos alias, la mitad los que elijo con soberana libertad como seudónimo para trámites y llenar requisitos entre los que he tenido a: Renata Romandía, María Violencia Pérez, Lula Libé, pero la gente generalmente me llamada Dany, Dany mis jefe, Dany mi mamá, Dany everybody. Aunque ha habido los Dan, Danus, Danita, Vaguiela, Dany Venus, Dany Bunny, Dany Boy, Dany California y ahora la afamada, fascinante, flamante Dany Disco (si no lo digo yo, quién pues, ¡déjenme!) En el mundo alternativo (ni muy-muy, ni tan-tan) en que me muevo, quizá yo sea roquerísima para los buchones y a la vez sea demasiado pouser para los rockeros, en fin, el punto es que yo, que soy yo, y tengo 2 años siendo Dany Disco pa´ los compas o Daniela Discoteque para trámites formales en la vida nocturna de Culichitown. Empezó casi al azar, como un pequeño ...

Historia de la tripa

La tripa nunca te miente le dijo mientras algo como un beso se estaba cocinando, era, pero no era, entonces nunca fue. Al final de la noche no hubo beso, pero nunca se olvidó de esa cosa extraña que le dijo sobre la tripa. Años, muchos años después, quizá por mero instinto o por interiorización, quizá porque fue encontrando otras formas de corroborar, porque fue encontrando de diferentes fuentes la misma respuesta: hazle caso a la tripa, parecía decir todo, que se lo decía en otras palabras, pero al final eso. Estudios científicos corroboraron que hay neuronas en el estómago, lo que comprobó la sospecha colectiva (y de ella misma) de que el amor o el miedo se siente en el estómago, o por lo menos, ella lo siente ahí. No sabe qué sea, pero también siente algo en el estómago cuando lee algo que le gusta, es más que gustar, es encantar, o algo más, es algo parecido a emoción o vértigo por entrar en otra dimensión, una donde es posible que el autor (en tiempo pasado) y ella (en ...