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Cosas qué pensar

Acabo de leer una nota sobre un estudio que se titula:  ¿Qué dice de tu personalidad tu forma de caminar?, mis gustos sobre leer ciencia del comportamiento o lo que yo llamo por qué hacemos lo que hacemos y decidimos lo que decidimos . En ese aspecto creo que la Mercadotecnia es una materia que se alimenta de otras materias sin prejuicio, en lugar de excuir, incluye, pero es es otro cuento.  Volviendo al tema, quien escribió el artículo se tomó la tarea para consultar estudios parecidos y el hallazgo -para mí- fue este: hombres en prisión, a los que les mostraron videos de mujeres caminando, eligieron como víctimas hipotéticas justo a las mujeres que fueron atacadas realmente.  Pero los conocimientos y lectura de los presos no difirieron mucho de las personas de este otro experimento, -no las atacaron- pero describieron a las mujeres como "vulnerables", ojo aquí, la interiorización de esa emoción/pensamiento/sentimiento, es proyectado al lenguaje corporal. Sentirse ...

Todo lo que ha pasado

Me ausenté de aquí por todo lo que ocurría acá. Digamos que mi laptop estaba en manos de una trama más importante que mi desahogo, digamos que fui mecenas tecnológica de un proyecto artístico que va a trascender, quizá muchísimo más que esta explicación y que este blog. Cosas han cambiado desde entonces, amigos se han ido, otros han regresado, la manera de relacionarme con ellos ha cambiado y hasta me he sentido ajena a personas que creía cercanas y me he sentido cercana a personas que creía ajenas, todo dentro del constante cambio que es estar vivo. Alrededor de seis meses en que he seguido escribiendo pero no publicando. Porque esas cosas no cesan, cuando uno siente la necesidad, el impulso, el latido, tiene que sacarlo por alguna parte, todos necesitamos una válvula de alivio. He tenido desastres naturales en medio de todo esto, ¿y sabes qué digo cuando digo esto? que los desastres son una cosa natural,que es algo que tiene que ocurrir, ser desastrozo o ser el desastre en sí m...

¡Me vale madre!

Entre más años tengo, más gente conozco y más historias escucho, cada vez, cada día, llego a la conclusión que soy muy afortunada de tener a la madre esta, que tengo. Siempre fue feliz, no voy a decir que nunca la vi llorar, porque es humana y sentimental, pero siempre fue feliz, es feliz creo que cada vez más. Ella llegaba del trabajo, cansada, de la calle, del tráfico y todavía y todavía, trataba de limpiar un poco el desorden que habíamos hecho en el día, pero sobre todo siempre privilegió su salud mental por encima de todo, lo que traía como consecuencia nuestra salud mental. A lo mejor no tuvimos la casa, los muebles, la ropa que queríamos, pero siempre, siempre, siempre tuvimos una sonrisa. Cuando no había dinero, siempre hubo comida caliente, agua caliente, una cama donde dormir y una sonrisa. Siempre nos dijo: viajen lo que puedan, sean respetuosos, si te invitan a alguna parte sé agradecida, no vayas a donde no te inviten, sé respetuosa con los demás (tiempo, dinero, ...

No nos reímos

No nos reímos, no nos dio risa. Huímos inmediatamente de ahí. Estábamos en una reunión, antes había sido un pequeño festival y se convirtió en el after del encuentro y todos los de ahí, nos fuimos para allá. El beer pong comenzó a gestarse, ¿por qué no? vamos a jugar, nos acercamos. Lo primero que pasó fue un grupo de hombres tratando de explicarnos, de la manera más confusa las reglas (eran otras) todos intervenían, se notaban estimulados por la presencia de las mujeres. Dentro de una de las explicaciones, para describir una forma se refieren a ella como: la forma de una "panochita" de trece años, hicieron ademanoes con las manos, hicieron hincapié, ellos rieron, nosotras no reímos. ¿Ya mencioné que había 90% hombres, 10% mujeres? después de eso, le susurro a mi amiga, yo no juego y me retiré de manera inmediata, ella se fue detrá de mí. Le dije no voy a jugar con esos orangutanes que creen que eso es un chiste. A ellos le da risa porque no viven con miedo, a nosotros ...

Nombre propio

Cuando era niña, una de las historias favoritas de mi mamá es contar que solía cambiar de nombre con la facilidad que uno cambia de calcetines. Se lo anunciaba, entonces ella debía llamarme de esa manera, si no, no me estaban hablando a mí. Lo tomaba bastante en serio. Unos días amanecía con ganas de ser Claudia, Alejandra o Jessica (sí lo sé, Jessica) pero el nombre con el que más duré y se inmortalizó fue: Kity, sí como la Hello Kitty. Fui a jugar con a casa de unos amigos de mis papás. La pasamos tan bien que las hijas de los amigos, preguntaron por mí durante semanas. El problema venía cuando ellas me nombraban, "que venga a jugar la Kity con nosotros" hasta que la madre indagó si se trataba de un fantasma o de quién rayos, porque no había ninguna Kity posible, hasta que dieron conmigo, la pequeña embaucadora. Desde aquellos entonces me gustaban los nombres, los juegos y las palabras y ¿por qué no? jugar a ser otra yo, sin dejar de ser yo. A la fecha le causa una tr...

Noticias sobre la muerte

Leí que te habías muerto y me puse triste. Comencé a rebobinar mentalmente cuando te conocí, una noche en que yo estaba perdida en una fiesta ajena y quería regresar a casa y eso estaba lejísimos. Antes de uber y teléfonos inteligentes, mucho antes de tener si quiera dinero para pagar mi transporte. Dijiste“Me voy” y preguntaste si alguien quería raite, yo me apunté, aunque eras un extraño ebrio, en medio de la madrugada, yo confié. Llegué a casa, sana y salva y te portaste como un viejo amigo, platicamos en el camino y siempre me hiciste sentir cómoda. Tiempo después, comenzamos a frecuentar y a encontrarnos en los mismos bares, a veces, como mosca de bar nos poníamos platicar de todo y nada, te compartía mis visiones opioides del mundo, cualquiera hubiera dicho que estaban fumadísimas, pero a ti te gustaba y entretenía escucharme. Un día, con emoción o por la emoción, me dijiste: cásate conmigo y me dio mucha risa, sabía lo que eso significaba, no era un matrimonio real ...

Vida nada te debo

El día de mi cumpleaños recibí el primer abrazo de una amiga que estaba celebrando conmigo de la manera más random el 14 de febrero. Sin proponérnolo celebramos el Día del Amor y la Amistad cenando en casa sandwiches, en fachas y hablando de todo y nada. Vino el día siguiente, el de mi cumpleaños. No tenía ganas de celebrar como el año pasado, primero porque mi gran cómplice no estuvo en la misma ciudad, segundo porque el dinero/tiempo invertido el año pasado no trajo consigo mayor índice de felicidad, así que decidí anunciarlo así a quien me felicitó y preguntó: Estaré recibiendo abrazos en mi casa. Se lo dejé todo a la vida, vino quien quiso, quien preguntó, quien manejó e hizo cosas para venir. Estando aquí la música, la gente, el ambiente. Sin importar quién, por cada vez que persona que abrió el refrigerador para poner cerveza, siempre dejó escapar una expresión de: ¡órale! había más cerveza que personas eso era un hecho, había menos sillas que personas. ¿Ya les dije q...